El País Deportes
2. října 2026

El 18 de septiembre, Jorge Fernando Pinheiro de Jesus, conocido como Jorge Jesus en el mundo del fútbol, compareció a las afueras de Lisboa ante los medios de comunicación tras dar su primera convocatoria como seleccionador de Portugal e incluir en ella a Cristiano Ronaldo.
El técnico afirmó entonces que el cinco veces Balón de Oro tenía un “estatus diferente”, pero que “el pasado no cuenta” y que este no pesaría “nada” en sus decisiones para gestionar los minutos del delantero de Madeira, que cumplirá 42 años el próximo 5 de febrero. “El Cris es un jugador como todos los demás. Si rinde, juega; si no rinde, no juega”, avisó.
Dos semanas más tarde, las palabras del entrenador nacido en Amadora, un hombre de 72 años que quienes conocen describen como muy directo y exigente y de carácter caliente o volcánico, parecen casi premonitorias del terremoto que ha sacudido a la Seleção después de que Cristiano, enojado por no haber jugado ni un minuto el domingo en el triunfo ante Noruega (1-2) en Oslo, abandonara el miércoles la concentración del equipo en Copenhague, donde este jueves doblegó a Dinamarca (2-4) en la tercera jornada de la Liga de las Naciones.
Jorge Jesus ha sido el segundo seleccionador que se ha atrevido a sentar a Ronaldo después de que Fernando Santos lo hiciera durante las eliminatorias del Mundial de Qatar 2022. El pulso tras caer en cuartos ante Marruecos lo ganó entonces Cristiano, que contó siempre con el beneplácito de su sucesor, Roberto Martínez.
El entrenador español construyó un bloque alrededor de la mayor figura futbolística de la historia del país hasta que su etapa en el banquillo luso terminó el pasado julio, cuando Portugal perdió ante España en los octavos de la Copa del Mundo.
Durante el torneo, Jorge Jesus ya sabía que sería el siguiente en ocupar el cargo. El entrenador, campeón de tres Ligas y seis Copas en su etapa en el Benfica y de la Liga, la Supercopa, la Libertadores y la Recopa Sudamericana con el Flamengo, fue el elegido por la Federación tras el fracaso del Mundial.
El nuevo técnico observó durante la Copa del Mundo cómo la presencia de Cristiano en el once hipotecaba al grupo a la hora de lanzar la presión adelantada para robar el balón por su escasa implicación defensiva. Admirador del estilo futbolístico de Johan Cruyff —a principios de los años 90 viajó incluso a Barcelona para ver trabajar al Dream Team—, Jorge Jesús quería un bloque que funcionara de forma sincronizada y sin privilegios, la fórmula que le había llevado a triunfar con el Benfica y el Flamengo.
No le influyó haber levantado la temporada anterior la Liga saudí con Cristiano en el Al-Nassr. El delantero marcó 28 goles en 30 partidos, pero Jorge Jesus estimó que sus prestaciones en el fútbol de primer nivel no se iban a adecuar a las necesidades del estilo que le quiere imprimir a la Seleçao.
El hombre que nació en 1954 en una familia humilde del barrio de Venda Nova de Amadora, una zona obrera del extrarradio de Lisboa, que había ejercido como ayudante de soldadura en una fábrica de cables eléctricos de la capital antes de ser futbolista, ha sido el primero en ganarle el pulso a Cristiano en Portugal.
Primero lo sustituyó en el 67 en la victoria frente a Gales (1-0) porque quería “piernas frescas para presionar a los centrales”, y después lo dejó en el banquillo contra Noruega. “Quizás mi error fue ponerlo a calentar en el minuto 45. Debí sacarlo a calentar 15 minutos más tarde. Y fue ahí donde se enfadó conmigo, pero la intención siempre fue defender al equipo y defenderlo a él”, contó.
Y añadió: “Había acordado con él que entraría en la última media hora, pero el partido no lo requería. Gonçalo Ramos estaba jugando bien, había marcado un gol, le habían anulado otro, y sentí que no era el momento adecuado para sustituirlo”. Su decisión encolerizó a Cristiano, que solo unos días antes había declarado: “Si quieren que juegue, jugaré. Si quieren que vaya a la grada, lo haré”.
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