Sport
16 Σεπτεμβρίου 2026

Andrés Castrín / EP
Cuando el Deportivo salte al terreno de juego de Riazor este miércoles a las 19.00 horas para medirse al Sevilla, se encontrará enfrente a un futbolista formado en uno de sus caladeros habituales de captación, la provincia de Lugo.
Se trata de Andrés López Gallo (2003), Castrín, natural de Riotorto, formado en las categorías del club rojiblanco, quien se marchó a la ciudad hispalense para jugar en su filial y poco a poco se ha ido haciendo un hueco en el primer equipo en una época de vacas flacas que obligó al Sevilla a mirar a su cantera.
Suyo fue un gol el pasado ejercicio en el Sánchez PIzjuán ante el Espanyol que valió media salvación y ahora es uno más en los planes de Luis García Plaza, quien no cuenta con él como titular habitual, pero al que va dando cabida en la rotación. De hecho, se aguarda que esté entre los once elegidos del técnico en la de velada de este miércoles ante el Deportivo por la baja de Sangante.
Pero la historia pudo ser bien diferente para un Castrín que debutó con el Lugo en Segunda División en 2023 y que se marchó un año después a su actual club tras haber sido protagonista con la entidad rojiblanca en Primera RFEF.
El Deportivo quiso contratarlo en la etapa juvenil para redondear esa generación de oro que contaba en su retaguardia con Dani Barcia o Fito, pero para entonces el Lugo lo tenía muy bien atado y fue imposible para la entidad coruñesa poder reclutarlo. De hecho, cuando se va al Sevilla, lo hace con un acuerdo por traspaso entre las dos entidades.
Castrín, si la historia hubiese sido diferente y el club coruñés lo hubiese podido atar, habría tenido la posibilidad de estar en esa fase final de Marbella de la Copa de Campeones de Juveniles de 2021 o podría incluso estar en el Deportivo-Sevilla en el bando contrario.
Al Dépor se le resistió y eso que sabía cómo llegar a la familia, porque su hermano Pablo Castrín (2000) sí que jugó en la base de Abegondo y llegó a ser internacional español sub 17. Se estableció en la residencia y estuvo a las órdenes de Rubén Coméndez con futbolistas en su posición como Mujaid, Iago Parga o Guillem Romaguera.
Esa etapa fue corta y le lastró una pubalgia. Ha estado jugando en la Preferente, una de las últimas experiencias fue en el Ribadeo. Llegó el hermano mayor a la base blanquiazul, pero no el menor.
Andrés Castrín se ha hecho un nombre en el Sevilla, en Primera, cuando apenas tiene 23 años y solo le quedan unos meses de contrato. El central lucense se ha convertido en un verdadero caramelo en el mercado y el equipo hispalense quiere renovarle, pero de momento no puede. Mientras llega el desenlace a esta negociación, se centra en el Sevilla y en jugar esta noche en Riazor, donde habrá familiares en la grada porque su casa estar más cerca que nunca en Primera.
Fuente: La Opinión A Coruña
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