El País Deportes
13 de outubro de 2026

Madrid - 13 oct 2026 - 05:30Actualizado: 13 oct 2026 - 10:59CEST
Con todo el billetaje vendido, el alicaído Manchester United de Michael Carrick visita este martes el Metropolitano (21.00, Movistar Liga de Campeones). Tras iniciar esta Liga de Campeones con una derrota en Liverpool (2-1), el Atlético necesita empezar a sumar puntos para tratar de obtener un puesto entre los ocho primeros de la liguilla de la primera fase, que premia con evitar la eliminatoria de dieciseisavos.
“Este formato te obliga de local o visitante, el primer o último partido, a intentar sumar. Y evidentemente necesitamos puntos”, incidió este lunes Diego Pablo Simeone. Para el Atlético, la mística de sus duelos con el histórico conjunto inglés, muy venido a menos en la última década, la amplifica aquella eliminatoria de octavos de final de la Recopa de 1992. El partido de ida, bajo la dirección de Luis Aragonés, se recuerda como una de las grandes noches europeas del Vicente Calderón.
Liderados por Futre, Manolo y Bernd Schuster, pasaron por encima del conjunto de Sir Alex Ferguson en el Calderón (3-0). En el encuentro de vuelta, firmaron un empate en Old Trafford (1-1), de nuevo con Schuster en plan mandón. Por entonces, el United era el gran favorito y el Atlético era un equipo de altibajos y ramalazos que le daban para ganar alguna Copa del Rey y pelear alguna que otra Liga hasta el final, aunque sin éxito.
Desde lo económico, el conjunto mancuniano mantiene su condición de potentado del fútbol europeo. Desde lo deportivo, el Atlético, que también se impuso en el último precedente, los octavos de la Champions de 2022, ahora puede mirar al United por encima del hombro.
Simeone se presenta a la cita con todo el plantel disponible y con Alex Baena como su jugador más determinante. El internacional campeón del mundo está en un pico de rendimiento similar al que empujó al United en abril de 2025 a intentar interponerse en el preacuerdo que el Villlarreal y el mismo jugador habían pactado con el Atlético.
En otros tiempos el United era un club irrechazable, pero Baena hizo caso omiso de la oferta pese al empeño que puso el técnico luso Rúben Amorim, destituido unos meses más tarde, por contratarle. La elección de Baena es otra muestra de la escalada del Atlético en la era Simeone y el estancamiento y el desnorte de los Red Devils desde la retirada de Ferguson de los banquillos.
“La confianza recuperada durante el Mundial” es la clave a la que aluden todas las voces consultadas en el Atlético para explicar el impactante inicio de campaña de Alex Baena. “Tuvo una visión de juego extraordinaria”, le elogió Diego Pablo Simeone después de que un perfecto pase con el exterior de su bota derecha desde el pico del área fuera a parar a la cabeza del Cuti Romero para sellar el triunfo del Atlético en Mendizorroza.
Con esa asistencia, Baena rubricó su participación en seis goles en ocho partidos de Liga (cuatro tantos y dos pases de gol), uno más que en los 27 encuentros ligueros del curso pasado (cinco, dos goles y tres asistencias).
La temporada pasada, cuando Antoine Griezmann amagó seriamente en febrero con marcharse a la Major League Soccer con el Atlético aspirando a la final de la Copa del Rey y a las semifinales de la Liga de Campeones, Baena tuvo que resignarse a la suplencia. La construcción final del equipo durante el devenir del curso le había emparejado con el atacante francés como su principal competidor.
Simeone apostó por el que había sido su jugador fetiche y este le respondió con un buen racimo de partidos que metieron al Atlético en la final copera y en las semifinales de la Copa de Europa. En ese tiempo, Simeone mantuvo varias conversaciones con Baena en las que le hizo ver que físicamente no estaba bien tras recuperarse de la lesión muscular que padeció en el Camp Nou en el mes diciembre.
Llevaba un mes siendo el mejor jugador del equipo, independientemente de jugar como mediapunta, falso extremo izquierdo o derecho o incluso como segundo pivote. Que en algunos partidos, incluso el intrascendente Thiago Almada fuera una opción por delante de Baena.
Baena fue suplente en los octavos de final de la Champions ante el Tottenham, en los cuartos contra el Barça y en las semifinales frente al Arsenal. También en las semifinales de Copa, de nuevo con el conjunto de Hansi Flick como rival, y en la final de Sevilla perdida ante la Real Sociedad fue al banquillo. Un rol secundario con los títulos en juego duro de asimilar que también creo inquietud en la dirigencia rojiblanca y un punto de incomprensión en la dirección deportiva.
Las suplencias de Baena también tenían un punto contradictorio por ser un futbolista de buen pie, con un carácter competitivo elevado al que añade sacrificio defensivo sin necesidad de que el entrenador se lo recuerde. En algunos partidos, que incluso el intrascendente Thiago Almada fuera una opción por delante de Baena, también chirrió.
El consuelo que le quedó al internacional español es que tenía la seguridad de que Luis De la Fuente le incluiría en la lista de convocados para el Mundial.
De la Fuente y la selección siempre han sido una vía de escape para Baena. “Hay jugadores que tienen gen de selección”, justificó De la Fuente cuando fue inquirido por la inclusión de Baena tras una segunda parte de la temporada como suplente en el Atlético. Ahora, su competencia directa es Lookman, que no anda fino. “Son momentos. Baena venía de un año irregular con lesiones, llegó el Mundial, la confianza y la seguridad. Está en un gran momento”, coincide también hoy Simeone.
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