Mundo Deportivo
20 de outubro de 2026
Desde Londres, la empresaria estadounidense Michele Kang, propietaria del Washington Spirit, Olympique de Lyon y London City Lionesses, atiende a Mundo Deportivo para analizar su apuesta firme y pionera por el fútbol femenino, el fichaje de Alexia Putellas y su ambición de convertir este deporte en una industria sólida.
Después del Mundial de 2019, empecé a seguir de cerca el fútbol femenino y vi un producto extraordinario que estaba muy por debajo de su potencial. Cuando me involucré en el Washington Spirit, enseguida me di cuenta de que muchos de los problemas a los que se enfrentaba el fútbol femenino no eran exclusivos de un club, sino que tenían un carácter estructural. El talento estaba ahí, pero la inversión, las infraestructuras y los sistemas profesionales que debían respaldar a las jugadoras no evolucionaban al mismo ritmo.
Lo que vi cambió la dimensión de mi ambición. Ya no se trataba únicamente de construir un club de éxito, sino de demostrar lo que era posible cuando se invertía seriamente en el fútbol femenino y se apostaba por él a largo plazo. Hoy, ese trabajo abarca el Washington Spirit, el OL Lyonnes y el London City Lionesses, tres clubs muy diferentes, en tres mercados distintos, cada uno con su propia identidad y sus propias ambiciones.
Que el fútbol femenino no es una causa benéfica. Es una gran oportunidad de negocio a escala global. La audiencia está creciendo y ahora la inversión debe estar a la altura de ese impulso.
¿Cree que el fútbol femenino algún día alcanzará las mismas cifras económicas, audiencias e impacto que el masculino?
No creo que el objetivo deba ser simplemente replicar el fútbol masculino. El fútbol femenino tiene la oportunidad de construirse en torno a la deportista, a una audiencia diferente y a una propuesta comercial propia. Eso es una ventaja.
Debemos aprender del fútbol masculino, pero no necesitamos tardar 30 ó 40 años en desarrollar el ecosistema que merece el fútbol femenino. Debemos aspirar a competir entre los mejores productos deportivos y de entretenimiento, sin más. El éxito llegará cuando los aficionados elijan dedicar su tiempo y su dinero al fútbol femenino porque el producto resulte irresistible.
¿Qué necesita el fútbol femenino para dar ese salto definitivo: más inversión, cobertura televisiva, patrocinadores, estadios, marketing o un cambio de mentalidad?
No depende de una sola cosa. El capital es necesario, pero no basta por sí solo. Se necesitan organizaciones sólidas, las personas adecuadas y la disciplina necesaria para construir un proyecto sostenible e invertir en los cimientos del deporte.

Michele Kang tiene tres clubes en propiedadAP
Las audiencias siguen siendo un tema pendiente...
Todo empieza con la gente en los estadios. Si llenas los estadios, la audiencia televisiva crece. Cuando aumenta la audiencia, llegan los acuerdos comerciales, porque los patrocinadores y las cadenas de televisión van allí donde ya está el público. Hay que mejorar el fútbol para que merezca la pena verlo y atraer a las jugadoras que consiguen que el mundo entero quiera seguirlo.
La llegada de Alexia al London City significa mucho más que incorporar a una futbolista extraordinaria a un equipo con grandes ambiciones. Estamos trabajando juntas para demostrar que el fútbol femenino es un negocio serio, sostenible y atractivo.
Las jugadoras son la parte visible los días de partido. Pero detrás hay todo lo que hace posible su éxito: el centro de alto rendimiento, el equipo técnico, los estándares de trabajo y la forma en que entrenamos y preparamos a las futbolistas. Fichar a grandes jugadoras es solo una parte de la ecuación. Lo más difícil es construir un entorno en el que quieran permanecer durante años. Y esa es la parte que más me importa.
Alexia es una de las personas que nos están ayudando a construir el futuro que queremos para el fútbol femenino. Queremos un deporte que se sostenga por sí mismo, en el que las jugadoras cobren lo que realmente valen porque el propio negocio del fútbol genere los ingresos necesarios, y en el que cualquier niña, en cualquier país, pueda ver ante sí un camino claro y real para alcanzar sus sueños.
Alexia creció en una época en la que esa inversión sencillamente no existía. Tuvo que luchar por conseguir algo que debería haber sido normal. Estamos construyendo un nuevo modelo para que la próxima generación no tenga que hacerlo.
¿Cree que para alcanzar una igualdad real en el deporte también es necesario un cambio de mentalidad en la sociedad?
Una niña aprende cuánto vale a través de su entorno. Si las instalaciones, los entrenamientos y las oportunidades que la rodean le transmiten constantemente que ocupa un lugar secundario, acabará interiorizando ese mensaje. Desde el primer día, en todo lo que construyamos, una niña debe encontrar los mismos estándares que un niño: la misma inversión y el mismo compromiso.
¿Qué papel deben desempeñar las mujeres que ocupan puestos de poder en el deporte para acelerar este cambio?
Las mujeres que ocupan puestos de poder tienen una oportunidad importante para abrir puertas y demostrar lo que es posible. Pero impulsar el deporte femenino no puede ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Es necesario que propietarios, directivos, inversores, marcas, medios de comunicación y toda la industria reconozcan esta oportunidad e inviertan seriamente en ella. El éxito del fútbol femenino no puede depender de mí ni de una sola persona.
¿Cuál es el objetivo final de su proyecto? ¿Qué te gustaría haber conseguido en cinco o diez años?
Nuestro objetivo es construir un deporte que deje de medirse en comparación con el fútbol masculino o de copiar su fórmula. Tenemos la oportunidad de crear algo diferente, diseñado en torno a nuestras deportistas, nuestros aficionados y la forma en que este deporte puede crecer.
Estamos construyendo ese futuro ahora. Para Kynisca, el éxito significa demostrar una y otra vez que este modelo funciona en distintos clubes y mercados, y crear algo sólido y duradero que contribuya a elevar el nivel de todo el fútbol femenino.
El mayor desafío es garantizar que los recursos que rodean al fútbol femenino evolucionen al mismo ritmo que el crecimiento del deporte. El talento y los aficionados ya están ahí, pero todavía necesitamos mejores instalaciones, entornos de alto rendimiento, itinerarios de desarrollo para las jugadoras, investigación y sistemas profesionales capaces de sostener ese crecimiento.
La primera fase consistía en estar dispuestos a invertir pronto y construir los cimientos. Ahora, el reto es hacerlo de forma constante en diferentes clubes y mercados. Este es un trabajo a largo plazo. Estamos invirtiendo para construir un sistema que perdure, no para conseguir una buena temporada o protagonizar un titular.
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