Mundo Deportivo
6 octombrie 2026
David Momoh ha empezado con la pólvora cargada esta temporada. El delantero del Manresa ya lleva 4 goles en cinco partidos disputados, después de que ante el Reus FC Reddis, esta pasada jornada, se destapara con un triplete. “Es mi primer ‘hat-trick’, me quedé con el balón”, explica el atacante que ya lleva la mitad de goles que logró la temporada pasada (8).
Con apenas 21 años, Momoh ya ha vivido situaciones bien diversas en el mundo del fútbol. De madre extremeña y padre natural de Sierra Leona, el jugador se ha ido moviendo por el mundo por el trabajo de sus progenitores. Si le preguntas cuándo empezó a jugar, puntualiza: “En un equipo, como tal, a los 12 años, cuando vivía en Ginebra”. Pero es que antes “jugaba en la calle, con los amigos, porque vivía en Burkina Faso y allí no había equipos”.
La situación laboral de sus padres hizo que de Suiza se trasladaran a España, y ahí es donde se empezó a dar a conocer en Catalunya. Comenzó en la FE Montgat, en su primer año de juvenil en 2ª División. Su calidad no pasó desapercibida y esas Navidades hizo las pruebas en el Badalona y el Sant Andreu.
Finalmente fichó por los cuatribarrados combinando el juvenil C, de Primera, y el B, de Preferente. “Me fue bien y al año siguiente ya subí al juvenil A, en Liga Nacional”. Es más, tuvo protagonismo en el primer equipo y fue el autor del histórico gol en el Helmántico ante el Salamanca que dio el ascenso al Sant Andreu a 2ª Federación, con solo 17 años.
Una actuación destacada que no pasó inadvertida, así que el Espanyol fue tras él para incorporarlo a su juvenil A de División de Honor. Pero la etapa en el club ‘perico’ no fue todo lo buena que esperaba, pues las lesiones no le respetaron: “En el primer entreno me lesioné en el isquiotibial. Cuando ya me recuperé, me fue bien e hice goles, y me subieron al filial pero me lesioné de menisco. En la temporada siguiente ya me querían para el filial, pero en las primeras jornadas me lastimé en el isquiotibial de nuevo”. Entonces decidió marcharse en el mercado invernal y fichar por el Real Avilés, con el que logró el ascenso a 1ª Federación y, casualmente, “el único gol que marqué allí fue al Salamanca”.
Y en la siguiente campaña “buscando minutos” fichó por el Manresa en Tercera. Tuvo una buena participación, con 22 partidos jugados pese a lesionarse en el cuádriceps, y un ascenso de categoría (el tercero de su corta carrera). Pero lo mejor es que encontró su lugar: “Conseguimos ascender no por ser el mejor equipo, sino por ser una familia. Y esto nos está pasando este año también. Jugamos desde las ganas y el hambre de hacerlo bien siendo una familia, no a nivel individual”.
Y solo tiene palabras de agradecimiento para su técnico, Sergi Trullàs: “Es un gran entrenador y, sobre todo, una gran persona. Nos da mucha confianza y cree mucho en los jóvenes”. Y con todo esto, es optimista y ambicioso: “Nos gustaría llegar al playoff. El año pasado nadie hablaba del Manresa y aquí estamos”.
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