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2 октября 2026 г.

José Gragera. / Burgos
El canterano del Sporting José Gragera atraviesa esta temporada un nuevo reto en Segunda División junto al Burgos, conjunto que ha renovado para este curso a gran parte de la plantilla e incorporó en verano al centrocampista gijonés en calidad de cedido. Hasta la fecha, ha disputado los siete partidos de liga, seis de ellos como titular, siendo una de las piezas más importantes del esquema de Sergio Francisco y en un conjunto que ha empezado con buen pie la campaña.
Gragera habló esta semana para los medios del club burgalés recordando su etapa como sportinguista y rememorando sus inicios y también su polémica salida. También habló del último play-off de ascenso que disputó ante el Sporting, "muy duro jugar contra el equipo de mi vida", reconió el centrocampista.
"Estuve toda la vida en el Sporting, desde los siete años, quemando todas las etapas hasta que llegué a juveniles y di el salto al Sporting B, donde tuvimos temporadas increíbles y guardo un gran recuerdo. Luego, tuve la suerte de dar el salto al primer equipo", explica Gragera que verbaliza la emoción de jugar en el equipo de su vida. "Un chaval de Gijón y poder jugar en El Molinón ante toda tu gente, familia y amigos es algo increíble", reconoce.
Sin embargo, no guarda tan buen recuerdo de sus últimas temporadas en el que el equipo estuvo más pendiente de la parte baja que del ascenso. "Estuve un par de años en el que se me dieron las cosas bien. Colectivamente, no fueron los mejores años del club, estábamos en la zona baja. Me pasó factura porque, para un chico de la casa, vivir cosas desagradables en el club no es bonito. Hubo cambio de propiedad, mucho cambio y tuve experiencias personales en las que pasé malas épocas y necesitaba salir", afirma Gragera.
A nivel personal, en esos años perdió a su padre que "lo era y es todo" y muestra agradecimiento por el cariño que le mostró el Sporting y su afición. En la entrevista publicada por el Burgos se ve como, al recordar a su padre, no puede contener las lágrimas. Su salida no dejó buen sabor de boca en El Molinón y cada vez que ha regresado al municipal gijonés ha sido recibido con abucheos.
"El club y la afición se portaron muy bien y por eso me duele tanto cuando voy. No me siento como en casa, pero son fases de la vida que me ayudaron a aprender y madurar", expresa con cierta resignación el centrocampista que este año ya visitó Gijón con el Burgos en la derrota de su equipo por 1-0.
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