El País Deportes
6 octobre 2026

Mientras Nikola Jerkan camina y saluda a conocidos en cada esquina de Split, donde nació hace 62 años, arrastra la misma preocupación que el resto de los croatas tras la dura derrota de su selección el sábado contra Inglaterra (0-7). Un poco más por su trayectoria, que completó como miembro del cuerpo técnico de Croacia en la mejor época de su historia, de 2017 a 2022, tras una carrera como futbolista del Hadjuk Split, del Real Oviedo y de la selección, donde hizo pareja de centrales con el actual seleccionador, Slaven Bilic, que ayer etiquetó el partido como “la mayor derrota de la historia del fútbol croata”, horas antes de recibir hoy a España en Split (20.45, La1).
Pregunta. ¿Qué impresión le dejó el 0-7?
Respuesta. Fue el colmo. Después del mal partido contra España (4-1), la gente no podía aceptar algo así. Hay una preocupación muy grande en el país. Solo se habla de eso. La selección, que compitió muy bien en el Mundial hace tres meses, no era reconocible. La frustración es por los resultados, pero sobre todo por la actuación, sin chispa, sin energía. Las palabras de Luka Modric lo dicen todo: se sentía avergonzado por primera vez en su carrera.
R. La gente se había acostumbrado a muy buenos resultados, pero la selección no es la de hace tres años. Y es lógico, porque solo quedan tres jugadores que consiguieron lo máximo, que fue jugar la final del Mundial [Modric, Perisic y Kovacic].
P. ¿Siguen siendo los más importantes?
R. Todavía son los que más tiran. Y eso es un poco preocupante, porque los jugadores que salen no tienen la capacidad de la gente que jugó antes. La gente creía que los nuevos, como Gvardiol y Stanisic, iban a coger el relevo de la responsabilidad que tenía Luka Modric. Pero Luka Modric es único y es difícil suplirlo.
R. Su influencia es grandísima en el grupo y en el cuerpo técnico. Luka era la mano derecha del míster. Los jugadores tienen que asumir que Luka no va a estar y deben adjudicarse esa responsabilidad.
P. ¿Ha influido el cambio de seleccionador?
R. Puede ser que haya influido un poco. Con otro ambiente, otro grupo de ayudantes... Dalic estuvo nueve años. Yo, que estuve dentro, conocía el funcionamiento, que era muy familiar.
Siempre fuimos una familia, en todos los sentidos: en comportamiento, en amistades, resolviendo los problemas… En el Mundial de Rusia, Kalinic pensó que podía jugar antes que Mandzukic y hubo algún problema con él: un día no quiso calentar. Hubo una reunión del míster con los capitanes, sobre todo Luka, y dijeron que esto no se puede permitir, y se fue a su casa. Fueron decisiones conjuntas, y ahí se ve el peso de Modric.
Pero peso merecido. Luka era siempre el primero en todo, en el campo, en dar ejemplo… Nunca se aprovechó de su estatus. Nunca llegó tarde o cogió dos días más de vacaciones.
P. No se saltaba ni un parón.
R. Nunca. Aunque pudo hacerlo y se lo ofrecían. Cuando el Madrid apretaba para que descansara, él seguía yendo. Para él la selección iba antes que el Madrid. Y eso conseguía sacar de estos jugadores más de lo que podían dar. Decíamos: “No jugamos tan bien, pero competimos”. Es la explicación de que un país pequeño, de cuatro millones de habitantes, pueda conseguir algo.
P. ¿De dónde viene esa capacidad de los croatas de competir?
R. La guerra termina en el 95, y todavía durante la guerra, Croacia ya empieza a competir. En el 94 jugamos la clasificación para la Eurocopa por primera vez. Ahí jugué yo y el sentimiento de los colores era indescriptible. Era la primera vez que Croacia competía como país. Nosotros estamos muy orgullosos de lo nuestro. Sobre todo después de la guerra, de la muerte de la gente, de la lucha…

Nikola Jerkan durante un partido amistoso de Croacia contra Inglaterra el 24 de abril de 1996, en Wembley.Sportsphoto/Allstar (Getty Images)
P. De la Fuente también usa la palabra familia. ¿Se nota?
R. La selección española antiguamente era una selección con buenos jugadores, pero la unión… Yo vivo en España y conozco gente que está en la selección, y dicen que antes no había tanta unidad como ahora. Y eso se refleja en el campo. ¿Familia qué es? Cuando hay momentos difíciles: sacrificio, uno por otro, sin enfados de si juego o no juego. España siempre tuvo muy buenos jugadores, de mucha calidad, pero nunca tuvo un grupo tan bueno.
P. ¿Cómo ve la comparación entre el equipo de 2010 y el de ahora?
R. Creo que esta selección con Luis de la Fuente tiene más registros, más maneras de jugar, y más donde elegir, tres o cuatro jugadores por puesto. Tiene jugadores rápidos de banda y mucho jugón por el medio. Lo bueno de la selección española es que los jugadores se adaptan a varias posiciones. Eso es la escuela de España, de las categorías inferiores, por eso son campeones casi de todo.
R. Cada partido se supera y te sorprende. Es impresionante. En 2010, España no tenía un jugador que pudiera resolver un partido él solo. Ahora tienen lo de antes y un añadido que te resuelve un momento difícil, que hace las jugadas inesperadas. Y superándose a nivel individual. Ves un partido y dices, jugó muy bien; pero ves otro y dices, mucho mejor. Y me gusta otro que juega en mi puesto, Cubarsí.
R. Lleva tres años jugando a un nivel impresionante en un equipo grande, cada domingo contra rivales difíciles, tanto en la selección como en Europa. Esos jugadores nacen con cosas que no se trabajan. La tranquilidad de Cubarsí en las zonas donde juega, para elegir en sitios donde si fallas no hay salvación… Y elige casi siempre bien. Tiene fallos pequeños, pero fallan más los veteranos. Y además, jugando y arriesgado como está jugando el Barcelona.
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